Shoot for the stars

Lumière
Esto No es simple positivismo, es un “manos a la obra”
  • Establece tu objetivo: no el nominal, sino el sentimental, el funcional, el que se esconde debajo de la peluca.

 

  • Infórmate: lee, escucha, pregunta.

 

  • Permite que la información se asiente en tu ser: Duerme, desconéctate por un periodo y vuelve con mente fresca.

 

  • Evalúate: considera la situación, los antecedentes, lo latente, lo explícito y las posibilidades. Qué tienes ya de tu lado, cuales son tus desafíos.

 

  • Planea: crea en tu mente el plan ideal, pero también plantea y prepara estrategias para lograr tu objetivo en un escenario realista, así como en el peor posible. No planees solo escribiendo o pensando que A+B es igual a C, la vida no es linear. Establece metas y date un margen de error. Piensa igualmente en las condiciones externas que beneficiaran tu proceso: gente, entretenimiento, comida, lugares, horas…

 

  • Manos a la obra: un pie a la vez, una meta por periodo. Rodéate de lo que te aporte. Recorre consciente de que caerás aquí y allá, que te levantarás y con más fuerza. Que seguirás, porque al final del camino esta el logro.

 

  • Dale tiempo al tiempo: lo único que se logra en 2 minutos son las cotufas en el microondas. Tu quieres algo más complejo, con más contenido y relevancia. Reconoce que es la constancia, el trabajo de hormiguita, lo que te elevará hasta tu objetivo. No necesitas compararte, ni tampoco necesitas criticar tu rapidez o lentitud. Tu vas a tu ritmo y los adjetivos se los das tu a tus acciones. Se gentil y PACIENTE contigo mismo.

 

  • Reconoce que no estas solo ni que tampoco quieres estarlo: Necesitamos a los demás directa e indirectamente. Somos parte de un todo. No olvides tu entorno, conéctate y siente la sinergia del ambiente que has elegido para avanzar. Acércate a lo que eleva tu zen: grupos, amigos, familia. Los demás también son parte de tu éxito.

 

  • Celebra cada avance, aprópiatelo y ámalo: Sonríe y siéntete lleno por lograr algo que solo tu sabes cuanto te ha costado. No necesitas los aplausos de los demás. Si te felicitan, disfrútalo con humildad. Si no te felicitan, recuerda que la ovación es sólo complementaria. El logro está hecho.

 

  • Llega, celebra tu gloria en paz y cuando despiertes al siguiente día: lee esta lista nuevamente.